Conquistalo con
los labios

 

 

 

 

Consigue labios perfectos sin cirugía

 

La moda siempre los pinta impecables, luminosos y muy seductores. Para conseguir un acabado perfecto no hace falta hacer un ningún máster.

 

 

Sigue las reglas básicas del claroscuro y perder el miedo al color. Pura técnica cromática para poner en práctica el arte del maquillaje y la magia del color.

 

Perfilar contornos

 

Con un lápiz delineador del mismo color que la barra de labios, se dibuja la silueta de los labios, aprovechando para corregir los pequeños defectos de forma por la línea externa sin pigmentar que les rodea. Mucho cuidado, porque las exageraciones quedan horribles.

 

Después sólo habrá que rellenar toda la superficie de los labios con el delineador. De esta forma cuando apliquemos la barra de labios, el color durará más y sobre todo no nos quedaremos con la boca enmarcada por una solitaria línea de delineador.

 

Colorear con precisión

 

El delineador ya ha delimitado perfectamente la zona que debemos colorear. Ahora sólo hay que aplicar el labial directamente sobre los labios y procurando no salirse. Es preferible utilizar un pincel especial para rellenar el color de los labios.

 

Si se pretende conseguir un acabado mate, basta presionar fuertemente la boca con un pañuelo de papel. Para prolongar la duración, se añade otra capa de barra de labios y se vuelve a besar de nuevo el pañuelo de papel.

 

Un truco infalible para prolongar la duración del color consiste en aplicar corrector antes de pasar el delineador. Aunque todas estrategias empiezan a estar en vías de extinción con la nueva generación de barras de labios fijas, que no manchan ni dejan huellas.

 

Consejos para lucir labios hermosos

    

 

Se trata de barras en tonos metálicos, brillantes o tornasolados que dan un acabado diferente aplicados sobre el color de labios habitual. También puedes aplicarlos solos y directamente sobre la boca para un efecto impactante de noche o fiesta.

 

 

Los labios confieren al rostro una coherencia comparable a la suma total de sus rasgos. Resumen la expresión global del rostro. Sus trazos definen de manera precisa nuestra personalidad. Su movimiento insinúa con naturalidad, o es tajante cuando se trata de transmitir emociones fuertes, desde la risa al llanto pasando por el desdén.

 

Desde el más leve gesto hasta la mueca más descarada, los labios están cargados de sensualidad. Un buen maquillaje es el que consigue alcanzar la perfección, aproximándose por medio del color y la corrección de trazos al canon ideal de belleza.

 

 

La solución de este problema consiste en reducir ópticamente el tamaño del labio más grueso, mediante la aplicación de un tono más oscuro para reducir su volumen. La diferencia de tonalidad no será nunca demasiado evidente, gracias a que jugamos con la distinta manera que tienen los dos labios de recibir y proyectar la luz.

 

 

Se ampliará su periferia, maquillando en tonalidades claras y con brillo. Deberán descartarse aquellos tonos de la familia de las gamas frías, porque generalmente tienden a reducir visualmente los espacios que ocupan.

 

 

Es el caso contrario al anterior, la corrección debe ir dirigida hacia la reducción del contorno. Con un lápiz delineador en un tono ligeramente más oscuro que la barra labial empleada se disimulará el exceso de volumen. Si la tonalidad elegida es además cálida, el efecto conseguido resultará más atractivo, pues aunque las gamas frías también pueden disminuir las formas, endurecen considerablemente la expresión.

 

 

 

 

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