
Jaqueline Bouvier y John Fitzgerald Kennedy
Casados el 12 de Septiembre de 1953
Le
tomó a un amigo tres años para que finalmente presentara a John Fitzgerarld
Kennedy, un guapo y popular joven congresista de onceavo distrito de cuellos
azules de Boston, con Jacqueline Bouvier, una aristocrática y estilizada belleza
que trabajaba para un periódico de Washintong. Charles Barlett no se percataba
de que estaba creando una pareja tan mágica que como presidente de los Estados
Unidos y primera dama dirigiría una de las Casa Blanca ligada a un Camelot y
cautivaría al país durante generaciones.
Jackie “siempre tuvo esa clase de belleza inglesa y debo decir que ellos no eran más que ella”, remarcó Barlett, entonces corresponsal del Chatanooga Times, por su parte, de 1.90 de alto, con espeso cabello castaño que caía siempre sobre una ceja, tenía una reputación bien ganada como un hombre de damas y frecuentemente era fotografiado en los centros nocturnos con una y otra glamorosa chica en sus brazos.
No había duda de que la
pareja tenía potencial. Como Jack, Jackie provenía de una rica familia católica
y era
alguien quien su poderoso clan seguramente aprobaría. En verdad, con su famoso
nombre de Massachussets, dinero (Su padre Joseph P. Kennedy había heredado a
cada uno de sus hijos con un millón de dólares cuando llegarán a la edad de
votar) y bien parecido, Jack era considerado por muchos como el mejor partido
del país. Sin mencionar su futuro político – durante su campaña para el Senado
de Estados Unidos el Saturday Evening Post reportó que “cada una de las mujeres
querían ser, ya fuera su madre o casarse con él”. Para entonces Jackie había
caído en esta última categoría.
El primer intento de Barlett por presentar a los dos, en 1948, en la boda de su hermano en Long Island, fue un fiasco. Trató de llevar a Jackie a través de un salón atiborrado para que conociera a Jack, pero a medio camino le presentó al boxeador Ganne Tunney, con quien ella inició una conversación. Para cuando la logró conducir al otro lado del salón, Jack ya se había ido.
Aunque el arreglo estaba “siempre en su mente”, Barlett no triunfó hasta que él y su esposa, Martha, ofrecieron una cena y fiesta en su hogar de Georgetown en la primavera de 1951. Para ese tiempo. Jackie había pasado un año en la Sorbona de París y estaba inscrita en la Universidad George Washintong, en Washintong D. C. Durante su corta estancia en la capital, también había estado comprometida brevemente con el corredor de bolsa John Usted.
No inesperadamente, el futuro presidente se sintió atraído por su compañera de cena. “Me incliné sobre los espárragos y le pedí una cita”, rememoraba. Después de la cena, Barlett recuerda encaminándola a su auto y Jack persiguiéndola. “El estaba musitando tímidamente: ¿podríamos ir a algún lado y tomar una copa?”, recuerda Barlett.
De alguna manera un amigo de ella había estado esperándola en su auto. Ella tuvo que declinar la copa.
“Fue un cortejo muy espasmódico”, dijo Jackie, “No nos vimos durante seis meses porque yo regresé a Europa y Jack empezó su campaña en Massachussets durante el verano y el otoño. Luego vinieron seis meses en los que ambos regresamos, Jacl estaba en el Congreso y yo estaba en mi último año en la Universidad George Washington. Pero fue más espasmódico porque pasó la mitad de cada semana en Massachussets- Para entonces, Jack estaba sumido en su campaña. En diciembre de 1952, Martha Barlett decidió intervenir. Necesitaba un invitado extra para una cena que daría y le dijo a Jackie, ahora la “fotógrafa investigadora” del Washington Times-Herald que invitara a Jack.
Durante las semanas que siguieron los dos fueron juntos al cine – Jack disfrutaba particularmente las películas del Oeste y sobre la Guerra Civil – y discutían los libros de historia que él le daba, incluyendo “El cuervo” de Marquis James y “El camino de los peregrinos” de John Buchan. En correspondencia Jackie le dio dos libros de sus propios dibujos. Había al menos un tema que no discutían, “Casi nunca hablábamos de política”, dijo Jackie.
Jack le pidió que lo
acompañara al baile de toma de posesión del presidente Dwight Eisehower al mes
siguiente. En mayo Jackie fue asignada a Londres y se preparó para fotografiar
la coronación de la reina Isabel II. Contrariamente a muchas versiones, Jack no
se le declaró mientras Jackie estaba al otro lado del océano por telegrama ni
por teléfono. El telegrama que si envió, sin embargo fue una clase de
declaración: “Los artículos son excelentes, pero se te extraña”. Realmente,
cuando regresó, él pidió en matrimonio su mano. Para sellar los esponsales,
Jackie recibió un anillo de diamantes y esmeraldas de corte cuadrado de Can
Cleef & Arpels.
Esperaron hasta el 25 de junio para anunciar su compromiso, con la intención que pareciera que querían contradecir un perfil de reciente aparición en el Saturday Evening Post titulado: “Jack Kennedy: el joven calavera soltero del Senado”.
La coronación de la reina Isabel en Gran Bretaña fue un preámbulo apropiado para la boda de cuento del senador de 36 años el 12 de septiembre de 1953, menos de una década antes de que fuera electo el trigésimo quinto presidente de Estados Unidos. La boda fue considerada el evento social más impresionante que los habitantes de Newport, Rhode Island habían presenciado en 30 años, los detalles de la cual fueron cubiertos sin respiro por la revista Life.
El arzobispo Richard Cushing de Boston efectuó los rituales y leyó una bendición especial del papa Pio XII en la iglesia Católica romana de St. Mary, mientras unos 550 invitados, incluyendo diplomáticos y senadores (El Senado entero fue invitado) observaban.
Jackie, de 24 años, portó
un collar formal de perlas, el velo de encaje de su abuela, una tiara de botones
anaranjados y un traje confeccionado con 100 metros de faya color crema.
Ciñéndose mucho a la tradición de usar algo prestado y algo azul, llevo en sus
manos el pañuelo de encaje de su madre y portó una liga azul, Jack usó un traje
marinero. Su hermano Robert, fue su padrino. La hermana de Jackie, Lee Bouvier
Canfield fue la madrina de Honor. En el último momento su padre Jack Bouvier se
sintió enfermo y su
padrastro
Hugh D. Auchincloss la escoltó al altar.
1,200 invitados acudieron a la recepción en el enorme rancho de Hammersmith en Narragansett Bay, perteneciente al padrastro de Jakie y a su madre Janet. Los recién casados asaroncasi dos horas saludando a sus invitados antes de que ocuparan sus lugares ante su copa de frutas bajo la tienda a rayas erigida sobre el césped. Tocó la banda Meyers Davis Society de 15 elementos. La pareja pasó la noche en el Waldorf Astoria de Maniatan y viajó a Acapulco para su luna de miel antes de instalarse en una suite de la cima del Rancho San Ysidrio en Montecristo, California.
Luego de que Jackie sufriera un aborto y un nacimiento con el bebé muerto, su hija Carolina nació cuatro años después, el 27 de noviembre de 1957, seguida por sus hijos John junior nacido el 25 de noviembre de 1960, y Patrick quien nació en 1963, durante la presidencia de su padre, pero vivió sólo 39 horas. El niño fue el primer bebé nacido de un presidente en funciones desde 1895.