
Por Perla M. Gutiérrez
Que tal queridos lectores de la Revista Sueños. Después de seis mudanzas, decidí que era hora de acomodar las cajas de libros en su respectivo librero, y me entretuve por días ojeando libros de mi infancia a los que les tengo mucho cariño. Entre ellos, está el libro que quiero recomendarles, escrito por Edmundo de Amicis en el año de 1886:
“Corazón, diario de un niño”.
Edmundo de Amicis vivió en una época en la que Europa se partía y se soldaba por medio de revueltas y batallas hasta lograr la configuración de genuinas naciones, y situó su historia en la época actual para él, posterior a la unificación de Italia. Aún así, el tema es completamente actual. Apto para todo público, con una lectura fácil de digerir, un estilo fresco y juvenil, dejando muy en claro que trata de un diario escrito por un niño, abundante en situaciones inocentes, reflexivas, y hasta chuscas.

Su personaje principal, Enrique, es un niño de nueve años. Este chiquillo de la clase media, vive con su padre, su madre, una hermana mayor y un hermano pequeño. Conforme avanza el libro y conocemos a Enrique y a cada uno de sus compañeros, vemos la realidad de un niño de nueve años, tanto entonces como ahora: desde niños privilegiados con un futuro prominente gracias a la buena cuna donde nacieron, hasta hijos de familias desintegradas, que deben ver por ellos mismos, pasando por niños que ayudan a sus padres en el trabajo diario, e incluso niños con capacidades diferentes.
El libro dura un año escolar, durante el cual Enrique aprende muchas cosas, en la escuela, aprende de sus asignaturas correspondientes gracias a un dedicado profesor; en su casa, aprende a apreciar a la gente tal como es gracias a las insistencias de su padre de invitar por lo menos una vez por semana a uno de sus compañeros, para conversar, jugar y conocerse.
Las moralejas principales en esta historia: “ama a todas las personas por igual” “no hagas diferencias sociales” “acepta a tus semejantes como son” “no te burles de los menos afortunados” “no envidies a los más afortunados” “ayuda a quienes necesiten de ti, y no te desentiendas de los necesitados sólo porque no te piden ayuda”.
El amor que siente por sus padres, por su antigua maestra, por sus compañeros, la añoranza por los primeros años escolares, y la alegría de las nuevas experiencias, hace que más de uno nos identifiquemos con la historia en algún momento de nuestra vida.
Pensando en la influencia que tiene la familia de Enrique en él, no podemos dejar de apreciar que realmente para una sociedad funcional, se requiere una familia funcional, donde los padres no confundan infundir respeto con infundir temor, donde no tengan miedo de dar amor a sus hijos porque teman malcriarlos y sepan predicar con el ejemplo.

En el libro, además de las “experiencias diarias” que narra Enrique en su diario, el profesor cada mes les cuenta un “cuento mensual” donde los protagonistas son niños. A su vez, Enrique da sus impresiones y lo que aprendió de cada historia. Por supuesto, estos cuentos son también de la autoría de Edmundo de Amicis. Son historias grandes en sí, tales como “El Pequeño Patriota Paduano”, “El Pequeño Escribiente Florentino” o el gran favorito “De los Apeninos a los Andes”.
Niños italianos, unidos entre ellos sin distinguir lugar de procedencia, creencias o color de piel, tal como son los niños de todas partes del mundo, nobles y sin prejuicios… hasta que los adultos los enseñamos a juzgar y concebir ideas equivocadas.
Tal vez ya hayan escuchado sobre “Corazón…” , lo hayan leído, o hayan visto el anime que salió a finales de los años setentas… tal vez no. Pero cada vez que pienso en esta historia, sólo quiero volver a leerla, ya que los valores contenidos en este libro, nunca pasarán de moda.