Leyendas de Hadas
La
gente menuda.
En la región de Cornualles hay un cerro en el que todos saben que habitan las hadas. Una antigua leyenda cuenta que un viejo avaro se ocultó una noche en aquel lugar dispuesto a saquear los tesoros de las haditas, de los que tanto había oído hablar. Era una noche de luna llena. Llevaba un buen rato escondido cuando empezó a oír la música, los tambores y la algarabía, pero por más que se asomaba sólo veía miles de lucecitas a lo lejos.
El griterío se escuchaba cada vez más cerca. Ya estaban próximas. Pequeñas haditas se divertían saltando y bailando. Podía ver sus diminutos trajes, sus lazos de colores. Tan absorto estaba mirándolo todo que no se dio cuenta de que un grupo de seres pequeñitos lo rodeaban. De pronto se hizo la oscuridad, el ruido cesó, no se escuchaba nada. Para su sorpresa empezó a sentir agudos picotazos por todo el cuerpo y cayó dolorido al suelo.
Cuando despertó al día siguiente, su cuerpo estaba cubierto de una enorme tela de araña.