Historias de Amor

 

Dolly Parton y Carl Dean

Casados el 30 de mayo de 1966

 

Un día de verano de 1964, Carl Dean, de 21 años, cruzaba las calles de Nashville en busca de chicas lindas. Y no ignoró a Dolly Parton, de 18 años y de escasos un metro con cincuenta y tres centímetros, con curvas a la Mae West, cuando ella pasaba por el centro de la ciudad de su primer día en la capital de la música country.

 La cuarta entre 11 hermnaos, hija de un granjero pobre de las montañas Great Smoky, de Tennessee, Dolly era la primera persona de su familia en graduarse en bachillerato. Por ese entonces la música era ya su vida: Había escrito canciones desde que tenía cinco años e hizo su debut en el Gran Ole Olry a los 12. Ahora había puesto la mira en Nashville, lista para encontrar la fama y la fortuna como cantante y compositora.

 Mientras su ropa giraba en una lavadora de la lavandería Wishy Washy, Dolly aprovechaba para echar una mirada al vecindario, cuando un hombre atractivo en un Chevy Impala blanco la bordó. Calrh había nacido y crecido en Nashville y trabajaba con su padre en un negocio de pavimentación de asfalto y nunca había visto a alguien como Dolly. Y era digna de admirar con sus caderas inmensas y sus senos desbordados y bamboleantes. Para su buena fortuna, ella volteó puesto que los gestos amistosos eran naturales en la gente que venía del condado de Sevier.

 Conocer hombres siempre fue fácil para Dolly: “Yo era una coqueta, ¡y todavía lo soy!” admite. “Soy como Hill Rogers, nunca hablé con un hombre que no me gustara”

 Carl hizo girar su carro en “U”, lo estacionó y comenzó una conversación. Para sorpresa de Dolly, él la siguió adentro de la lavandería y le ayudó a doblar la ropa. Dolly, quien tenía dos novios en casa, rechazó la oferta de Carl para verse después. Como él insistió, ella le dio permiso de visitarla el próximo día en su trabajo de niñera, uno de los varios quehaceres que la joven determinada y trabajadora tenía para poder pagar la renta. 

Carl detenía su auto para verla cada día en su trabajo esa semana, y entonces intentó pedirle un cita otra vez. En esa ocasión ella aceptó, y él la llevó a la casa de sus padres para cenar. “Sírvanle a esta chica un plato, es la mujer con quien me voy a casar”, anunció Carla ante la sorpresa de todos. Dolly, quien había sido como una madre para sus hermanos menores y nunca había tenido el deseo de casarse, pensó que él debía estar bromeando. Carl, sin embargo hablaba en serio. 

El nunca hizo mención al amor o al matrimonio después de eso, pero ella siguió viéndolo cuando salía de la ciudad para presentarse en pequeños clubes nocturnos. Además de ser alto (un metro ochenta), con buen cuerpo y guapo, de cabello y ojos negros, Carl era, pensaba ella, sensible y con los pies en la tierra. Él era su hombre, de eso estaba segura. Sólo que no era el tipo de hacía citas formales. Más bien él se aparecía ante Dolly cuando quería.

 En los dos años siguientes, Solly estuvo demasiado ocupada buscando empleo por lo que no se preocupó demasiado por la estrategia romántica de Carl, o la falta de ésta. Furante ese tiempo Carl fue a acampar para el servicio militar y estaba “decidiéndose” a pedirle matrimonio, dice Dolly. Finalmente, cuando ella se mudo en dirección opuesta a la casa de Carl, él le dijo una noche durante una de sus visitas sorpresa, “Te vas a tener que ir a otra ciudad, o nos casaremos”

 “¿Es una proposición, un ultimátum o qué?”, dijo Dolly.

“No, estoy hablando en serio. Vete o cásate conmigo” sentenció.

“Bueno, si ni siquiera me has dicho que me amas”, arguyó Dolly.

“Diablos, tú sabes que te quiero”

 Por entonces Dolly tenía un contrato de grabación y su productor no pensaba que el matrimonio encajara con sus planes de convertirse en una estrella. En cuanto a Carl, él tenía intuición de que la ambición de Dolly la llevaría lejos por el camino, pero dado que él la adoraba y quería que fuera feliz, pensó que deberían casarse lo más pronto posible. Para que su productor no se enterara y evitar llamar la atención de los periodistas, la pareja decidió casarse en secreto. En abril de 1966, Dolly llevó a Carl a su casa para que conociera a su familia. El mes siguiente, el 30 de mayo de 1966, Memorial Day, los casó el reverendo Don Dubai, en la Primera Iglesia Bautista en Ringold, Georgia. Ellos fueron a Georgia simplemente para tener lejos a la prensa de Nashville. Dolly usó un vestido blanco corto y un velo, y Carl un traje oscuro. “Compramos un juego de anillo de bodaen Sears con la tarjeta de crédito de la madre de Carl. Entre los dos los pagamos durante muchos años” Ella todavía usa el anillo de boda con un diamante sencillo en la sortija de boda. No hubo “ni fiesta, ni champaña, ni pastel” recuerda ella. “Mi madre cocinó la comida en Nashville y fue a Georgia con nosotros para la boda” 

Mientras regresaban en auto a Nashville, la madre de Dolly, Avie Lee, se dio cuenta de que había dejado su monedero en la Iglesia por lo que tuvieron que enfilar de regreso para recuperarlo, un viaje que costó a la pareja un día de luna de miel, antes de regresar a trabajar al día siguiente.

 

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