Mi cita ideal con...
¡Anthony!
Algunas de estas citas fueron participantes del concurso de san Valentín de la pagina de Lily Ramírez.
Cita con el Destino.
Por Lily Flor
Quien diría que después de tanto decir que nunca saldría en una cita a ciegas, al fin decidí aceptar salir en una. Para complacer a todas mis amigas que insistían en buscarme un novio.
Sabia ya muy bien como seria todo.
Estaba hasta cansada de oír todas las historias de un sin fin de citas por las cuales la mayoría de mis queridísimas había pasado. Y ninguna había sido digna de llamarse la cita perfecta. Es mas casi todas eran un tremendo desastre.
Que posibilidades había de que mi cita fuera la ideal entonces? Ninguna verdad? Ninguna estadística prometía que esa cita fuera a ser con ese ser que tanto yo soñaba.
Pero en fin, la decisión ya estaba tomada, yo, iría en una cita a ciegas; primero que nada porque francamente, ya mis amigas me tenían cansada, y segundo, porque la verdad me encontraba con muchas ganas de vivir una aventura, y también porque no? Soñar que esa cita podría llegar a ser perfecta...
Por alguna razón, me sentía muy nerviosa esa noche, me esmere en mi arreglo, a pesar que no quería dar la impresión de importarme mucho. Pero al ver los resultados en el espejo, quede muy complacida, en verdad mi facial matutino había dado sus frutos, y mi rostro parecía brillar esa noche.
No quería ser muy puntual, a pesar que siempre acostumbro llegar 10 minutos antes a todos lados. Nos íbamos a encontrar en una zona muy turística de la ciudad de Boston, Faneul Hall, tomaríamos un café en Quincy Market o algo así, me dije, y después si se daban bien las cosas podríamos por allí mismo cenar y tal vez tomar algo.
-su nombre es Anthony Brown, me dijo Elsy, es alto, de cabello rubio y ojos azules, te encantara... los chicos de la U dicen que es sencillo y hasta de familia noble.. Pero no se... tendrás que verlo y me cuentas-
Bueno, aunque yo la verdad prefiero a los latinos, no me quedo de otra que ir al encuentro del noble con los ojos azules.
Llegue un poco tarde, había algo de frío para ser una tarde en junio. Lo vi de lejos, pero supe que era el al instante. La verdad me sentí un poco tímida al verle. En verdad era alto y muy guapo, cuando me vio, sonrió levemente, y me ofreció su mano. Nuestras miradas se cruzaron de inmediato y sentí como si un relámpago hubiera recorrido todo mi cuerpo. Al sentir su cercanía, de pronto se me olvidaron todas las excusas que tenia preparadas por si acaso no me gustaba, o no me agradaba el chico. Pero el solo verlo me hizo experimentar una química tremenda como si ese momento estaba predestinado para mi.
Me preguntaba si el también sentía lo mismo. El dirigió el camino sin preguntarme nada en realidad.
Llegamos al lugar, que por cierto no era el que yo tenia en mente, pero que mas daba...
De mas esta decir que el se porto como todo un gran caballero, tubo todos los detalles de un personaje sacado del siglo pasado. Me ayudo a quitarme el abrigo, me saco la silla para que me sentara. En verdad me sentía algo rara. Pero en eso me percate que el se notaba nervioso.
Me sentí muy emocionada, de saber que yo podría causarle su nerviosismo.
Charlamos cosas cotidianas, acerca del clima, el lugar, la gente, la comida, en fin, se me hizo una noche tan agradable, sentía como si lo conociera de hacia mucho tiempo. Y raras veces uno siente eso. Y menos en una cita a ciegas.
No quería que la noche se acabara nunca_ Tal vez el noto mi emoción, y me sugirió que pidiéramos un vino. Cosa que se me hizo perfecta para la ocasión. Lo malo era que el vino normalmente suelta mi lengua, y me siento mas libre para decir lo que siento. Pero en ese momento no me importaba nada mas, y si pedir vino me compraba mas tiempo para estar con el, pues, bienvenido era todo el vino del mundo.
-Estas cómoda?- Me pregunto.... pero como me pregunta eso__ -No- pensé en decirle... -estoy nerviosa, estoy maravillada, estoy loca por besarte- tantas cosas.
Pero solo me sonreí y le dije: -si, estoy bien, gracias-
-Tengo una idea- dijo, te parece bien si vamos a otro lado?
Ir a otro lado? Pensé... a donde?
-A caminar al parque- me dijo, y en ese momento sin esperar mi respuesta, el llamo al mesero, y le pidió las botellas de vino para llevar.
- y dos copas por favor- le oí decir muy sorprendida.
Pago, me tomo de la mano, y salimos... yo me dejaba llevar, en realidad hubiera ido hasta el fin del mundo así con el.. Tomada de su mano..
Estaba tan distraída que jamás me percate que alguien mas nos venia siguiendo. Cuando llegamos a la calle, un carro ya nos estaba esperando, y el chico del valet le dio las llaves. Mientras el mesero, que era quien nos seguía le daba las botellas, y las copas con todo y enfriador
Anthony me abrió la puerta del carro, y nos fuimos... yo estaba enmudecida, jamás había recibido tanta atención, al menos no de esa forma.
Enseguida me di cuenta que nos dirigíamos al Río Charles, por el camino, no quedaba muy lejos del lugar de todas formas y llegamos rápidamente. El Charles, se llena de gente en el verano, y se destaca por su concha acústica donde algunas noches, toca la sinfónica de gratis, y ese día, era uno de esos días. Había mucha gente, pero el espacio es lo suficientemente grande como para perderse y tener solitud.
Nos estacionamos, un poco mas apartados de la gente, y si hubiera sido otro muchacho seguramente me hubiera sentido incomoda, pero en ese momento, hasta me pareció buena idea.
Nos quedamos sin hablar por un rato, yo empecé a sentir temor de que el notara mi nerviosismo, pero en eso, el se levanto a buscar el vino... lucia tan espectacular, sus movimientos, sus gestos, todo de el me tenia en un trance indescriptible. Me abrió la puerta, y salí con el... me dio una copa con el vino, que me supo a gloria, en esos momentos.... caminábamos alrededor del Río por un momento, y en silencio. De mas esta decir que parecía que de verdad todo estaba a mi favor ese día, porque había una luna maravillosa en el cielo. El silencio, empezó a ponerme mas incomoda, entonces, el lleno de nuevo mi copa. Y me dijo: -Salud, por esta noche, por ti y por mi, y porque no sea la ultima vez que te tenga conmigo- Yo no le dije nada, solo tome y tome, el vino empezó a hacer su efecto, y me sentía mas liviana, no sabia bien que mas hacer, pero estaba feliz.
-Lily- me dijo, y nos detuvimos en una parte mas alumbrada del recorrido.
-Crees en el - Que si creo en el destino, le conteste... pienso que uno mismo se hace su destino- le dije. Entonces el tomo mis manos y me dijo, mirándome a los ojos,
-entonces crees que el destino no tubo que ver en nada en que esta noche estuviéramos juntos?
En que nos encontramos, después de tanto haber buscado en otros lados, lo que ahora sentimos?
En ese momento sentí como si todo alrededor mió se estremeciera. Como sabia el como yo me sentía.... podría leer mis pensamientos acaso?
-No te dije nada antes porque estaba buscando este instante para decírtelo- me dijo, mientras seguimos caminando.
-cuando te vi caminando hacia mi, sentí como si un relámpago hubiera recorrido todo mi cuerpo, y se que tu lo sentiste también. Te vi y fue como reconocerte, como si ya antes hubiéramos estado juntos. Espero no asustarte, pero siento el destino nos unió esta noche... Te he estado buscando por tanto tiempo y al fin te encontré. No quisiera, dejar pasar esta oportunidad de decírtelo, porque pudiera ser que no se presentara nunca mas... entiendes?- Me dijo, y yo... solo lo miraba, y tenia tanto en mi cabeza, pero no sabia como expresarlo.
Por alguna razón, empecé a sentir un nudo enorme en la garganta, y sin querer, lagrimas empezaron a empapar mi cara. Entonces me arme de valor, y oí como se escapaban las palabras de mi boca.
-Anthony, lo mismo que ahora me dices tu, es lo mismo que sentí yo cuando te vi, al principio no sabia bien porque, pensé que era la emoción que te da en conocer a alguien nuevo, pero.. Verte a ti, era como si te conociera de hace tiempo. La verdad yo siempre creí que tenia un alma gemela que me buscaba...que me esperaba, pero no dejaba de pensar que esas cosas, eran tan solo sueños de niña, que de ninguna forma yo iba a encontrar a mi otra mitad. Pero ahora que te veo, que me siento como me estoy sintiendo, pienso que es verdad, que eres tu. Que eres mi otra parte que perdí hace mucho tiempo, que al encontrarte me he vuelto a encontrar a mi misma, porque estaba perdida, y porque junto a ti, en estos pocos momentos, me he sentido tan feliz- El parecía complacido con mis palabras... acaricio mi rostro con sus manos, suaves y fuertes al mismo tiempo. Y ya no hubo necesidad de palabras, nos perdimos juntos en nuestras miradas. Sentí como el calor de su cuerpo me envolvía en esa noche tan fría, reconocí su olor, su sentir, todo el, era tan mió y yo tan de el. Mi corazón palpitaba tan fuerte, sentía como si tanta emoción no fuera posible, y entonces el me miro, y su sonrisa era tan divina, lo sentí acercarse lentamente a mi cara, y sabia que pronto sentiría el sabor dulce de su boca. Lo vi cerrar sus ojos, y sentí sus manos fuertes en mi espalda. Cerré mis ojos también, y mis labios se degustaron en el festín de los suyos, nuestras bocas eran solo una en ese momento. Sentí como si el tiempo se detuvo a nuestro alrededor. Y estoy segura que juntos tocamos el mismo cielo en ese momento. Nuestro beso termino, al buen rato, tal vez pasaron horas, pero solo recuerdo ahora que la música había cesado. Y la gente se retiraba a sus casas. Me entristecí un poco porque sabia que pronto nos tendríamos que ir. El otra vez dirigió el camino hasta el carro, mientras me llevaba de su mano.
Cuando llegamos al carro, me susurro al oído: _aun nos queda una botella- yo sonreí, y con mucho dolor le tuve que decir. _mejor la guardamos para otro momento, no crees?-
El no dejo de sonreír, y entubo de acuerdo, y muy a nuestro pesar, proseguimos el camino de regreso a mi apartamento. Cuando llegamos, la despedida era inevitable, y volví a sentirme incomoda. Yo deseaba quedarme con el para siempre.
Pero la sensatez no lo abandono a el en ese instante, porque me dijo.
-Lily, fue en verdad una noche maravillosa, y a pesar que mi corazón, no quiere dejarte ir, se que debemos hacer las cosas bien, Yo te amo, y volveremos a estar juntos un día, y ya no te dejare marcharte de mi lado- Acaricio mi pelo, y volvimos a perdernos en un profundo beso.
El salio para abrirme la puerta, y nos quedamos un buen rato despidiéndonos una y otra vez. Se fue, no sin antes hacernos miles de promesas. Y planes para vernos de nuevo.
Por fin le vi alejarse, y con tristeza, y alegría al mismo tiempo subí las escaleras a mi tercer piso, donde seguramente Elsy me esperaba para que le contara todos los detalles.
Me reía solo de imaginar su cara.
Cuando entre, no me equivocaba, ella estaba en pijamas esperando.
_Que paso, chica, cuéntamelo todo, mira que tarde vienes, por lo visto te fue bien, vamos cuéntame- Yo solo me reí, y le dije; _Que no son muchas preguntas?
Amiga mía, esta cita a sido la mejor cita del mundo, te cuento mañana... ahora tengo que dormir... mas bien soñar.... - Y corrí a mi habitación.
_No Lily, porfa, no seas así...- Elsy insistió, pero yo estaba loca por perderme en mis pensamientos, por revivir todo de nuevo en mi memoria.
Cerré la puerta, y me vi al espejo. Esta, si que ha sido Una cita Ideal, me dije.
Apague la luz y dormí... profundamente, y tuve muy dulces sueños.
Fin
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Mi cita ideal con Anthony
Ema Wachtz Parls
Era nuevamente 14 de Febrero, aquella tarde estaba observando el ocaso, los violáceos rayos del sol iluminaban mi rostro, mi mirada se perdía a lo largo del horizonte.
El aire fresco acariciaba mi cabello, y yo sonreía cada vez que veía pasar una pareja en góndola, el gondolero siempre iba cantando alguna canción de amor, y en ese momento mi corazón se estremecía, Elevaba mi mirada y me preguntaba... ¿Donde estará mi amor? ¿Cuando podré al fin encontrarlo?
Camine unos metros más y pare en frente de la plaza San Marcos, eleve mi mirada y contemple todos aquellos edificios, La catedral de San Marcos, el palacio Ducal cuanta historia se encerraba en cada uno de ellos.
-Hola- me dijo -Hola- le respondí, con el rostro encendido -veo que ambos hemos comprado el mismo articulo.- dijo sonriente, yo lo vi intrigada, ¿de que articulo me hablaba? con el dedo me señalo mi retrato, y entonces vi que el también tenia un dibujo -Oh, también te has hecho un retrato,- le dije sonriendo -No... le he pedido que te dibujara a ti- Me sonroje al escuchar esto, ¿Por qué?, le pregunte. -Porque me has parecido muy hermosa e interesante- dijo con una sonrisa picara y enigmática. Baje mi mirada, y el dulcemente toco mi barbilla y elevo mi rostro para ver mis ojos, temblé nuevamente al tener tan cerca ese rostro tan varonil y sexy, sus ojos se fijaron en los míos, y mi respiración se fue haciendo angustiosa, esos profundos ojos me desarmaban totalmente, el sonrió con ternura al ver el efecto que tenia sobre mi, y muy galantemente me dijo, -¿te gustaría dar un paseo en vaporeto? ya casi esta anocheciendo, debe ser muy excitante viajar a esta hora por el canal ¿vienes conmigo? ¡¡¡Ayyyyyyyyyyyyy!!! pensé yo, contigo me voy hasta el fin del mundo y sin meditarlo le respondí que si, que me encantaría, nos subimos en el vaporeto, y nos sentamos juntos, el sol casi desaparecía, y sus rayos iban alejándose poco a poco, pero la luz del rostro de ese apuesto hombre seguía iluminando mi noche. Nos perdimos en muda expectación, el miraba alrededor, y yo hacia lo mismo, pero ambos sabíamos que lo que realmente nos interesaba contemplar era el rostro del otro, pero tratábamos de disimular, hasta que ambos nos encontramos haciendo lo mismo y comenzamos a reír, el tomo mi mano y me dijo: - ¿Alguna vez haz sentido con solo ver a alguien que esa persona es con la que quieres pasar el resto de tu vida? - sus ojos se veían tan radiantes y sinceros, su mirada derretía mi alma. Mi corazón volvió a agitarse terriblemente, y en mi mente pensaba, si, claro que si, eso me ha pasado contigo y contigo quiero pasar toda mi vida... sus ojos seguían fijos sobre mi, y yo le respondí: - Tal vez - y le sonreí, el también sonrió, le gusto mi respuesta nos bajamos del vaporeto, y caminamos por las estrechas calles de Venecia, luego el se acerco a mi y tomo mi mano, yo le deje tomarla y nos fuimos así, juntos, contemplando las estrellas. llegamos nuevamente al puente de los suspiros, y mientras yo tenia perdida mi mirada en el firmamento, sentí que el se acercaba mas a mi, y tomaba mi cintura... un suspiro profundo salio de mi pecho, alce mis ojos y me encontré muy cerca de su rostro y de sus penetrantes y magníficos ojos, sus ojos y los míos se fundieron y luego nuestros labios se unieron, en un beso maravilloso, sentía que flotaba, que soñaba, era demasiado perfecto, demasiado magnifico, no se cuanto tiempo nos besamos... en ese momento no pensaba, tan solo lo sentía y era lo único en el mundo que yo quería. Luego nos miramos y nos abrazamos, y tomados de la mano continuamos caminando, no se de donde saco una rosa, pero de pronto la tenia en su mano y me la ofrecía - tómala - me dijo sonriente - tómala junto con mi corazón - ¡Oh amor mió! que bellas palabras, desde hoy, tu también ya tienes el mió, ese día no me dijo su nombre ni yo le dije el mió. Era 14 de febrero, el día del amor y la amistad, que casualidad haberlo conocido ese día. ¿Fue casualidad o fue el destino? no lo se, pero ese día conocí el amor de mi vida, no hacia falta su nombre, y no hacia falta el mió, solo sabia que esa noche estábamos el y yo juntos, el, yo y las estrellas únicamente...
A la mañana siguiente el ya estaba en la puerta esperándome sonriente.
- Hola Ema - me dijo felizmente
- Hola - le devolví el saludo pero me sentí terriblemente... yo no sabia el nombre del hombre de mi vida.
- ¿Como sabes mi nombre? - le pregunte sonriente.
- Luego de despedirnos, y de dejarte en tu albergo, he preguntado a toda persona, por tu nombre, no descanse hasta saberlo.
- ¡¡¡Oh!!! - exclame sonriendo - pero yo...
- No te preocupes, mi Ema, yo soy Anthony.
Y desde ese día ese es el nombre que amo... Anthony... tan solo escucharlo me produce estremecimientos y me trae bellos recuerdos, el recuerdo de la cita mas hermosa que he tenido, el recuerdo del hombre mas maravilloso al que haya conocido, Anthony.
Fin
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Por Alejandra Maravelez
Anthony era el chico que siempre veía pasar todos los días, el trabajaba en el mismo lugar donde yo lo hacía… Cada vez que pasaba lo miraba con embeleso, pero mi propia timidez me hacía bajar la mirada cuando el volteaba su cara hacía mí y fingía estar muy concentrada en lo que hacía.
Si… Anthony Brown, uno de los herederos de una de las familias más prominentes de la ciudad y dueña de la empresa donde trabajaba… ¿cómo podía aspirar a que el me notará? Yo había entrado hacía solo unos meses, desde la primera vez que lo vi me dedico una sonrisa, sin embargo a todos les dedicaba sonrisas, siempre tenía tiempo para saludar a los demás no importando lo apurado que estuviera.
¿Cuántas veces no lo veía ir hasta su carro? Yo caminaba lentamente para poder observarlo aunque fuera de lejos, no obstante cada día se me hacía más difícil dejar de pensar en él. Todos los días ansiaba verlo, yo me percataba inmediatamente cuando había salido de viaje, no tenía que preguntárselo a alguien para saberlo, el día que no pasaba por el pasillo saludando era evidente que había salido de la ciudad.
Ese día yo no me sentía muy bien, el trabajo se había acumulado y no lo había visto en días, debía estar de viaje de nuevo, y la presión era exagerada… “Eso tiene que salir para el día de hoy” me había gritado mi jefa. Yo sólo había asentido con la cabeza y me estaba dedicando a eso.
“Cómo me gustaría verlo” pensaba a medida de que las horas pasaban, nunca me decía más que un “Buenos días” al tiempo que sonreía, pero yo sentía que lo amaba y no verlo junto con toda la presión del trabajo me hacía sentir muy decaída.
Cuando estaba a punto de salir, (unas cuantas horas después de lo normal) preparaba mi bolso y apagaba los equipos antes de poder irme. Estaba muy cansada, sentía que los párpados se cerraban y sentía fastidio porque sabía que el día siguiente sería similar al que estaba por terminar. Miraba hacía dentro de mi cajón y no me percate de que había alguien mirándome.
“Hola ¿Qué tal?” dijo la voz de esa persona, la voz que yo ansiaba escuchar todos los días y la cual tenía cerca de una semana que no oía. Levanté la vista… y allí asomado sobre la división de los escritorios estaba Anthony…
- ¿Tan tarde aquí? - me preguntó
- Si - dije tontamente sintiendo que mis mejillas se sonrojaban.
- No entiendo eso - dijo con un dejo de enfado - ¿Por qué siempre hacen que las personas se queden hasta tan tarde?
- No lo se - contesté escuetamente aunque en mis adentros me reprochaba por no saber decir algo inteligente.
- ¿Y tus jefes?
- Hace dos horas que se fueron todos - le informé.
- Esto es peor aún… ellos deben de estar en sus casas mientras que tú aquí sacando el trabajo - dijo con desaprobación.
Yo solo me limité a sonreír débilmente, lo que me decía era lo que yo pensaba casi todos los días, era inaudito que todos los días pasara lo mismo.
- Vamos hay que irnos ya - me dijo amablemente y espero a que apagara todo para salir.
Empecé a caminar a su lado, en ese momento me di cuenta de que nunca había estado tan cerca de él, yo soy de estatura media, sin embargo a su lado me sentía aún más pequeña, era muy alto, pero consciente de que sus pasos eran más largos lo hacía muy lentamente para que yo pudiera ir junto a mi.
Salimos del edificio y teníamos que atravesar los jardines para llegar al estacionamiento, ese recorrido lo había hecho miles de veces, pero ese día me pareció mágico, las flores parecían saludarme y decirme al mismo tiempo “él es el hombre de tu vida”
La plática la llevaba él, yo seguía contestando con monosílabos, y me seguía sintiendo enojada conmigo misma por no poder hablar como lo hago normalmente, solo sentía mi corazón latir tan fuertemente que ni siquiera levantaba la cara.
Pronto llegamos a donde estaba su carro, el mío estaba al final del estacionamiento, habría tenido que caminar por otros diez minutos antes de llegar allí.
- Bueno, supongo que nos veremos mañana - dije simplemente.
- ¿No tienes hambre? - me preguntó él con una amplia sonrisa.
Hubiera querido decir no, pero mi estómago comenzó a rugir y sentí una pena horrible.
- Veo que si tienes - me dijo riendo.
- Si, no pude salir a comer, porque tenía que terminar lo que estaba haciendo.
- Muy mal - dijo él - ven, te llevaré a un restaurante aquí cerca, esta muy lindo.
En ese momento sentí un vuelco en el corazón “¿acaso me estaba invitando a comer o mejor dicho a cenar?” Me habla con mucha naturalidad pero yo me sentía cohibida… “¿Por qué me vuelvo tan torpe cuando alguien me gusta?” pensé con desazón.
- ¿O tienes algo que hacer? - me preguntó ante mi indecisión.
- No, para nada - conteste rápidamente.
- Entonces, sube - me dijo, al tiempo que abría la portezuela del carro.
Me quedé mirando el carro, un fino carro con asientos de piel, con cuidado me subí y el cerró gentilmente la puerta y después subió a mi lado.
Encendió el carro y en ese momento una melodía en su estéreo comenzó a sonar.
- ¡OH me encanta esa canción! - dije casi sin pensar.
- ¿En serio? - me preguntó él - es uno de mis grupos preferidos.
- Mío también - dije sacando el disco de mi bolsa, en ese momento el me enseñaba el mismo disco o mejor dicho el empaque del disco que sonaba.
- ¡Tenemos los mismos gustos! - dijo el riendo y yo para sorpresa mía comencé a reír sin preocuparme.
Pronto llegamos a un lindo restaurante, no era el más lujoso o el más bonito que haya visto, pero definitivamente la compañía que tenía no podía ser sino la mejor.
Entramos al restaurante y el me pidió ordenar por los dos. Ordenó una rica comida, después de agotar el tema del grupo musical, me empezó a hacer preguntas sobre mi, lamentablemente no podía darle respuestas muy interesantes, mi vida era más común y ordinaria de lo que me hubiera gustado decirle. El me dijo que había estado viajando mucho y que acababa de regresar de un viaje a Inglaterra pero que necesitaba unas cosas que había dejado en la oficina y que por eso había regresado. Yo me mostré muy interesada. Anthony además de guapo y amable, era una persona muy agradable, platicaba conmigo como si me conociera de toda la vida.
Además me confesó que yo le gustaba mucho, cuando me lo dijo yo me quede sorprendida, me dijo que pensaba que a mi me caía mal, porque siempre bajaba la miraba cuando el me quería sonreír. Otra vez sentí rabia conmigo misma. Toda esa timidez lo había ahuyentado por mucho tiempo.
- Antes de que te conociera no solía pasar mucho por el pasillo donde trabajas.
- Supongo que tenías que hacerlo para llegar a la copiadora - me refería a la copiadora que estaba a dos pasos de mi escritorio.
- No, no tengo que hacerlo, tengo mi propia copiadora - dijo riendo.
En ese momento mi corazón pareció salirse de mi cuerpo, de tan rápido que latió. Y que también me veía cuando lo seguía… y que se iba lo más lento que podía para que lo alcanzará pero yo hacía lo mismo así que nunca lo hacía. Me di cuenta de que todo lo que había hecho no había servido sino para hacerle pensar que no me interesaba. Y que mientras estaba en Inglaterra había pensado en como acercarse a mi y que no había esperado encontrarme tan tarde en la oficina.
Ante tales declaraciones me empecé a abrir y a contarle que todo lo que hacía era porque era una tonta…
- No. No digas eso - me dijo él - creo que a todos nos cuesta acercarnos a quien nos gusta de manera especial, yo también debí ser más directo.
Definitivamente cada cosa que decía me dejaba impactada. La cena terminó y regresamos al estacionamiento, porque yo tenía que recoger mi carro, antes de que yo abriera la puerta el había corrido para hacerlo y ayudarme a bajar del carro. El estacionamiento lucía más oscuro que otras veces, entonces me percate que una de las lámparas estaba fundida.
- Alejandra - me dijo Anthony mientras nos acercábamos a mi carro - me gustaría poder seguir saliendo contigo.
- ¿En serio? - pregunté de nueva cuenta haciendo gala de mi torpeza.
- Claro - me contestó él - ¿te agradaría?
- Me encantaría - le contesté
Se acercó a mi para besarme, y yo en mi torpeza había volteado la cara y el besó cayó en mi mejilla. Me volví a sentir algo tonta, pero entonces el tomó mi cara con una de sus manos y me besó profundamente.
Yo sentí que mis rodillas flaqueaban, pero el me abrazó y me dio otro beso más cortó pero igualmente tierno. Casi sin poder caminar subí al carro al tiempo que el cerraba la portezuela.
- Nos vemos mañana - me dijo.
Yo no quería alejarme, sentía que era un sueño y que cuando me fuera todo terminaría. Pero tuve que hacerlo, el se quedó viendo como me alejaba, “ya paso todo” pensé todavía creyendo que era un sueño, pero en eso sonó mi celular. Rápidamente me coloque el audífono y escuche su voz.
- Sólo quería decirte que pase una noche muy agradable - me dijo - me hablas en cuanto llegues a tu casa.
En definitiva… hasta ese día era oficialmente la mejor cita que había hasta el momento...Fin
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