Wallis simpson y su majestad el rey Eduardo VIII de Inglaterra.

 

Casados el 3 de junio de 1937

 

 

La llamada “Aventura amorosa del siglo” – en la que un rey renunció a su trono por la mujer que amaba – fue cosa del destino, o al menos así pareció.

 

Tras sufrir un tercer divorcio, un astrólogo le dijo a Wallis Warfield Spencer que se casaría dos veces más, que pasaría por algunas serías crisis emocionales y, entre la edad de los 40 y 50 años se convertiría en una mujer extremadamente poderosa a través de una relación con un hombre influyente. Casi al mismo tiempo Edward Albert Christian George Andrew Patrick David, el príncipe de Gales y futuro rey de Inglaterra, también consultó, según se dice a un astrólogo, quien predijo que se enamoraría profundamente de una mujer por la que renunciaría a todo.

 

Todas estas predicciones pasaron a ser más tarde la más famosa historia de amor del siglo XX. Wallis se divorció de su primer marido, un aviador naval, el conde Winfield Spencer Jr. En 1927. en 1928, ella se casi con Ernest Simpson, mitad inglés y mitad estadounidense, quien había abandonado sus estudios universitarios antes de graduarse en Harvard y también había pasado por un divorcio. A mediados de la Gran Depresión, Ernest y Wallis se mudaron a Londres donde él trabajó para una agencia comercial naval. Se instalaron en un apartamento que pronto Wallis comenzó a decorar, empleando a cuatro sirvientes de tiempo completo y a uno de medio tiempo.

 

El primer roce verdadero de Wallis con la realeza ocurrió en abril de 1920. Hubo una recepción en honor del príncipe en el barco “U.S.S. New Mexico”, en San Diego, California. El teniente Spencer y su joven esposa asistieron – aunque no se presentaron al baile de esa noche en el Hotel del Coronado -, pero según dice la tradición oral, fue donde los futuros amantes por primera vez se percataron el uno del otro.

 

Wllis y Davis, como le llamaban al príncipe sus amigos íntimos, coincidieron nuevamente en 1930 ó 1931 – los recuerdos difieren – en una fiesta ofrecida por lady Thelma Furness. Luego de la velada, el príncipe ofreció a los Simpson, una casa a la altura.

 

Esta no fue una simple asa de rango. David era considerado el soltero más codiciado en la Tierra. Modesto, guapo y famosamente distinguido, era un hombre de numerosos pasatiempos: curiosidades, cacería de zorros, equitación, el dominio de la gaita, golf, jardinería, e involucrarse con mujeres casadas y, por lo tanto, siempre indisponibles, mujeres como Thelma, otra mujer estadounidense.

 

En enero de 1932, David, invitó a los Simpson a pasar el fin de semana en su casa de Inglaterra. Fort Belvedere, y después siguieron otras tres parejas, además de Thelma, quien había estado viendo a David desde1929. Ella y Wallis se hicieron amigas.

 

Tiempo después, ese mismo año, el 19 de Junio, posiblemente por exhortación de Thelma, David reunió a algunos amigos para una cena en Londres en el restaurante Quanglino’s en ocasión del cumpleaños número 36 de Wallis. Él le dio a Wallis una planta de orquídeas, y le dijo que si la cuidada apropiadamente, florecería al año siguiente.

Un año más tarde, Wallis no pudo evitar darse cuenta del simbolismo que representaba el florecimiento de la orquídea. En ese tiempo Thelma tuvo que partir a los Estados Unidos, donde su hermana gemela Gloria Vanderbilt, enfrentaba un juicio por la custodia de su hija de 10 años también llamada Gloria. Antes de partir, Thelma almorzó con Wallis en el Ritz y le pidió que “cuidara” de David mientras se iba. Mientras Thelma estuvo fuera, el príncipe comenzó a “caer sin anunciarse” a cenar en la casa de los Simpson, disfrutando mucho más que sólo del pollo frito, las sopas y guisados que salían de la cocina que Wallis supervisaba de manera experta.

 

Aunque muy pocos consideraban a Wallis una belleza, era una mujer delgada que vestía muy a la moda y que tenía deslumbrantes ojos azules. Cecil Beaton, quien le tomaría fotografías frecuentemente, la encontraba “atractivamente fea”. Más importante aún era el hecho de que ella era lista, seductora y una buena conversadora que condimentaba sus pláticas con americanismos que encantaban al príncipe. Sabía también escuchar y mostró gran interés en los recorridos del “principado” de David, sin importar qué tan agotadores fueran. Para entonces, Thelma había regresado luego de permanecer unos meses fuera y ya había sido reemplazada.

 

En 1934, el año en que David cumplió 40, él y Wallis compartieron un interludio de verano solos, o por lo menos sin Ernest. David había rentado una casa en Biarritz  y convidó a Wallis y a Ernest para que fueran sus invitados, pero Ernest tenía que viajar a Nueva York por negocios. Wallis asistió en compañía de su tía Bessie Merryman, quien actuó como Chaperona. Sin la tía Bessie, la pareja y algunos amigos y ayudantes escogidos, viajaron en crucero por el Mediterráneo. Wallis y David ocasionalmente se escabullían a un pequeño restaurante para cenar en privado. En Cannes, David le compró a Wallis un dije de diamantes y esmeraldas para su brazalete. Se piensa entonces que David decidió que se casaría con Wallis ese año. De alguna manera él creía que tenía el poder y el derecho de casarse con cualquier mujer que él quisiera.

 

Pese a la profecía del astrólogo, Wallis francamente veía su relación con David como una de las largas juergas más súblimes de su vida y nunca imaginó que duraría para siempre. Para 1935, aunque pasaba mucho tiempo compartiendo la vida de David, él también se ocupaba de las Bodas de Plata de su padre, el rey George V, y la boda de su hermano, el príncipe Henry. Entonces, el 20 de enero de 1936, el rey murió y David ascendió al trono. Algunos de los que le rodeaban creían que estaba menos interesado en sus obligaciones que en Wallis.

 

Un período de seis meses de duelo siguió, durante al cual el príncipe no podía ver a Wallis en público. Aún así, asistían juntos a fiestas privadas. Por esas fechas, David también le pidió a Ernest que dejara que Wallis se divorciara de él.

 

En mayo. David decidió que ya era tiempo de ser un poco más abierto acerca de su relación y le dijo a Wallis, “tiene que hacerse tarde o temprano mi primer ministro tiene que conocer a mi esposa”

 

Wallis nunca lo había oído verbalizar sus intenciones hasta ese momento y de repente se asustó.

 

“David” protestó, “no debes hablar de esa manera. La idea es imposible, Nunca te dejarán”.

“Estoy perfectamente consciente de ello, pero te aseguro que de alguna manera lo voy a lograr”

 

El 27 de mayo, David invitó al primer ministro Stanley Baldwin y a su esposa Lucy, a una cena con Wallis y otros invitados, incluyendo a Ernest. El lugar que ocupaba Wallis en la vida de David fue obvio para todos.

 

En agosto, de manera pública, la pareja tomó un crucero de un mes a Grecia y Turquía y departieron con Jefes de Estado y con la realeza durante el viaje. El romance ahora ya era de dominio público – excepto en Inglaterra. Mientras que los periódicos de Europa  y Estados Unidos publicaban llamativas historias acerca del rey y de su amante la prensa británica acordó permanecer en silencio.

 

Mientras tanto, con el divorcio de Wallis en proceso, David le hizo la proposición formal, y planeó contraer matrimonio a tiempo para su coronación el 12 de mayo de 1937. La prensa británica finalmente rompió su silencio acerca de aquella mujer en la vida del rey, y el romance de pronto se convirtió en un tema demasiado caliente. Con su fotografía engalanando todos los periódicos de la Gran Bretaña, Wallis huyó a Cannes. Cuando partió, David le dijo “no se como va a terminar todo esto. Pasará un tiempo antes de que podamos estar juntos otra vez. Debes esperarme no importa cuanto tiempo tarde. Nunca renunciaré a ti”.

 

Es un principio fundamental de la Constitución Británica que el monarca acepte el consejo del primer ministro y del gabinete – los cerca de 20 principales miembros del parlamento que llevan a cabo las funciones ejecutivas. Baldwin entonces le informó al rey que el gabinete le aconsejaba no casarse con Wallis, ya que estaba claro que la opinión pública en el Reino Unido y en la Commonwealth se oponían a ello. David sabía que si actuaba en contra de ese consejo, el gabinete renunciaría, habría una crisis constitucional y el futuro de la monarquía consecuentemente estaría en peligro.

 

David sintió que no tenía otra alternativa que abdicar el 11 de diciembre de 1936. Emitió un mensaje de despedida en el que dijo “encuentro imposible poder soportar la pesada carga de responsabilidad y poder desempeñar mis deberes como rey del modo que a mí me gustaría, sin la ayuda y el apoyo de la mujer que amo”. Inmediatamente partió hacia Viena.

 

“Los puentes levadizo se levantan detrás de mi”, le dijo a Wallis “Te he llevado hacía el vacío”

 

En marzo de 1937, Wallis partió para Tours, Francia, hogar de Charles Bedaux, quien ofreció su castillo para la boda. Las leyes sobre el divorció exigieron a la pareja que permanecieran separados hasta que el divorcio definitivo de Wallis fuera otorgado el 27 de abril. Finalmente, David pudo reunirse con ella en Francia. Wallis quien supuestamente era supersticiosa sobre los matrimonios en mayo (“cásate en mayo y lamentarás el día”, dice el dicho), quería posponer las nupcias hasta junio. Por su parte, David prefirió retrasar el acontecimiento hasta después de la coronación de su hermano Alberto el 12 de mayo. Lo fijaron para el 3 de junio.

 

El costurero estadounidense Mainchober diseñó el ajuar de Wallis, incluyendo su vestido de novia de satín crepé, color azul acompañado de un saco corto entallado. El tono azul se dijo que combinaba con la decoración del salón del castillo y se llamó “Azul Wallis”. Un día antes de las bodas, Cecil Beaton tomó las fotografías formales de la pareja. Ese mismo día, el rey George VI le informó a David que se la había otorgado un nuevo título, el de su Alteza Real, el duque de Windsor, pero Wallis sólo sería conocida como la duquesa de Windsor. También se le dijo que sus hijos no podrían heredar el título.

 

Justo antes del mediodía, Wallis y David contrajeron matrimonio ante el alcalde de Monts, seguido de un servicio religioso. La tía Bessie estaba entre los 16 invitados. El Rey, la reina, la reina madre y Winston Churchill enviaron telegramas de felicitación.

 

Wallis visitó un sombreo de pequeñas plumas rematado con un halo de tul. En su muñeca derecha llevaba un ancho brazalete de diamantes y zafiros, conocido como el brazalete del “contrato matrimonial”; también usó un broche y aretes en combinación. El regalo de David para ella fue un brazalete de diamantes con nueve cruces colgantes y piedras preciosas montadas. Su anillo de compromiso fue una esmeralda rectangular de 19.77 quilates de Cartier de Londres. La piedra era una de las mitades de una de las más grandes esmeraldas del mundo que alguna perteneció al Gran Mongol. El anillo estaba inscrito con la frase “Ahora nosotros somos el uno del otro, 27/X/36”. La fecha, octubre 27 de 1936 señala el día de su compromiso. En el código privado de la pareja, la palabra “nosotros” (en ingles WE) representaba las iniciales de sus primeros nombres.

 

La  pareja pasó su luna de miel en Venecia. No tuvieron hijos.

 

 

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