Un día especial           

Por Lily Flor

 

 

Era medio día, de lo que podría ser cualquier día en aquella ciudad de norte América.

La gente, caminaba normalmente como lo harían en cualquier otra parte del mundo.

Pero, para Candy White, ese era un día muy especial.

Hubiera querido levantarse mas temprano, pero como de costumbre se levanto un poco tarde.

-¡Ay!, pero como me pude levantar tan tarde en este día? - se dijo a sí misma

Y de hecho, aquel día, era muy especial, como cada  28 de enero...  si, aquel día era el cumpleaños de su novio Terry.

Eran las 12:30 del día, y Candy estaba cocinando un delicioso pastel de fresa...

-¡Terry quedara muy sorprendido cuando vea este pastel!  -se dijo otra vez en voz alta...

En verdad estaba muy emocionada.

-Aparte, debo esforzarme por verme muy bonita en esta ocasión, ájala que el sastre ya me tenga listo mi vestido, así que iré a buscarlo en lo que termina de hornearse el pastel-  Le dijo a clin esta vez. Y salio en busca de su hermoso vestido, que al final de todo no quedaba muy lejos el lugar, y regresaría a tiempo para sacar el pastel del horno, cambiarse y verse muy hermosa para su novio.

-Clin, clin, apúrate clin, ya casi llegamos-  le decía Candy a clin mientras caminaban muy aprisa entre toda la gente. Por fin llegaron a la sastrería, donde por cierto, el señor Matías, ya le tenia listo y resplandeciente su vestido nuevo. Candy lo vio, y quedo fascinada con él. Y no pudo evitar imaginarse con el puesto, junto a Terry mirándola con orgullo.

-¿Señorita Candy? ¿Señorita, me escucha? - le preguntaba el sastre, pero Candy parecía perdida en sus pensamientos...

-¡Me imagino, cuando llegue Terry! - Pensaba  -Y mire lo bien que me quedo el pastel, todo estará muy bien organizado... pondré velas en la mesa...  y el mantel de lino blanco que me regalo Annie. Seguramente  se sorprenderá tanto...  y me dirá... - Querida, té vez tan hermosa-

-¡Señorita!¿Me escucha? _¡OH! Lo siento señor Matías, me distraje un poco, ¿Cuánto le debo? - Pregunto Candy un poco apenada .

- Son 12 dólares, señorita-

Candy pago, y se fue muy complacida de regreso a casa. Por supuesto que no dejaba de soñar despierta. Pero cuando iba llegando, percibió a lo lejos, lo que más temía, el terrible olor a algo quemado.

-¡Clin! Apúrate, Clin, ¡Oh no! ¡Mi pastel, no puede ser!-   Candy abrió la puerta, y enseguida abrió el horno que estaba casi en llamas, con el pastel ya casi consumado. 

Candy estaba tan ocupada con el pastel, que no se percato que dejo en el suelo su vestido nuevo, en esos momentos, el casero entro muy preocupado con una cubeta de agua.

-¡Que esta pasando aquí! -  Grito, y sin ver muy bien lo que hacia dejo caer el agua justo en el vestido nuevo de Candy.

-¡OH no! ¡Mi vestido nuevo! - Exclamo Candy, hincándose en el suelo, llena de angustia y decepción. ¿Cómo pudo pasar  esto?  Si todo iba saliendo tan bien- Se preguntaba con desespero.                 

-¡Ay Candy que tonta eres! - Se dijo a sí misma pegándose en la cabeza.

El casero se disculpo y decidió que lo mejor era irse, ya bastante daño había causado al arruinar el vestido nuevo. -Mañana le ofreceré pagárselo cuando ella se encuentre menos indispuesta- Pensó.

Así se encontraba Candy, con lagrimas rodando por sus mejillas, y con un aspecto un poco andrajoso a causa del humo y del agua y no digamos su enojo; cuando de repente se percato que un chico de ojos claro, la miraba con una gran sonrisa en sus labios.

-¡OH Terry! ¡No! - Grito ella, y escondió su cara entre sus manos.

Terry llevaba unas flores consigo, y rápidamente las coloco en la mesa.

-No pensé que te desagradara tanto verme- le dijo Terry mientras se acercaba y la miraba muy tiernamente.

-OH Terry, yo quería que este día fuera muy especial para ti- Le dijo Candy, entre sollozos.

Terry, se acerco a ella, y tomo su cara entre sus manos lentamente, Candy mantenía los ojos cerrados, mientras las lagrimas seguían recorriendo su rostro.

-Candy, mírame- le dijo.  No importa lo que haya pasado; este día ya es especial porque te tengo aquí conmigo. Lo importante es que estamos juntos, Candy-

Candy por fin abrió sus ojos, y al ver la ternura en los ojos de su amado, no pudo mas que rendirse entre sus brazos. Terry quería en verdad reírse por el desastre que encontró en el apartamento, pero como todo un caballero se aguanto y decidió que lo mejor seria olvidar el asunto. -Candy, cuanto te has querido esforzar este día- Pensó, mientras abrazaba a Candy con una sonrisa picara en sus labios - Si supieras que solo con sentirte cerca de mí me siento feliz-

Terry, entonces, le seco las lagrimas con su pañuelo, y mientras le acariciaba el cabello le dijo:

-Vine mas temprano de lo que te había dicho, porque te quería invitar a celebrar mi cumpleaños, en un restaurante que queda cerca de aquí, como siempre has querido una cena romántica, y por compromisos no había podido llevarte, pensé en sorprenderte hoy, mi pecosa-  Pero Candy se percato de la sonrisa picara que se trataba de esconder en el rostro de Terry.

-¡Terry! - Le grito  ¡Sé que té estas riendo de mí! Yo quise cocinarte un pastel de fresas, y mira, hasta un vestido nuevo compre, para estar muy linda para ti esta noche...  Terry... Pero todo se arruino._ Y entonces se acerco a el, y lo miro muy fijamente a los ojos.

-Yo quería, que supieras que este día es muy especial para mí, y quería sorprenderte Terry... -

Pero Terry la interrumpió... -Y vaya sorpresa Candy- le dijo entre  risas. Candy empezó a correrlo por el apartamento, y también reía muy a gusto cuando se tropiezo con un paquete.

-¿Que es esto? - le pregunto

-Es para ti, ábrelo Candy, espero que te quede- Candy abrió el paquete y encontró un hermoso vestido de terciopelo azul, con encaje blanco, como  los que ella miraba en  las  revistas de ultima moda.

-OH Terry, que hermoso- Parecía que de los ojos de Candy brotarían nuevas lagrimas...

Yo quería sorprenderte a ti, hacer este día muy especial, pero fuiste tú el que me ha sorprendido a mí, Terry...  Le decía mientras se pintaba una sonrisa de amor en su rostro. Candy quería saltar y bailar de alegría, como lo habría hecho en días pasados, pero ahora todo era diferente, por fin tenia a Terry a su lado, el la amaba y ella lo amaba a el tanto.

Terry se sentía tan contento de ver la cara de felicidad de Candy, que no aguanto mas y la cargo en sus brazos, y cubrió su boca con la suya, sellándola en un beso de amor... En un beso largo y esperado. Los dos reían de alegría. Había tanto porque ser feliz.

 

Y así termino ese día... como cualquier otro día. Las calles estaban aun llenas de gente,

Y a lo lejos se veía a una pareja caminando, juntos tomados de la mano.

-No te he dicho algo aun-  le dijo Candy mientras caminaban...

-¿Que? - le pregunto Terry, mientras apretaba mas fuerte su mano

-¡Feliz cumpleaños Terry! -

-Gracias Candy- le dijo Terry mientras se sonreía. Y pensó... Junto a ti, como no iba a ser un día feliz...

 

Fin